Doña Guillermina Hernández: Una vida de entrega y liderazgo comunitario en Santander

 

Doña Guillermina Hernández Durán de Badillo nació en Barichara, Santander, el 18 de agosto de 1944. Quedó huérfana a causa de la violencia en 1948, vivió una infancia de hogar en hogar junto a sus hermanos y su abuelo. La formaron las Hermanas de La Presentación. Junto a ellas vivió su adolescencia e inició su trabajo comunitario. 

En 1960 llegó a Barrancabermeja, donde formó una familia de 3 hijos. Debido a una enfermedad que dejó a su esposo en estado de invalidez, asumió el liderazgo en su familia. Contó con el apoyo de varios sacerdotes, quienes le enseñaron la importancia de trabajar para la comunidad sin esperar nada a cambio. 

Por su liderazgo y claro compromiso comunitario, le ofrecieron trabajar en la Pastoral Social de Barrancabermeja, con la cual viajó a Brasil en el año 1980 para participar en el congreso Ecuménico que se llevó a cabo entonces en Sao Paulo; esto como resultado de un trabajo realizado en Pastoral Social, con las Comunidades Eclesiales de Base.

Doña Guillermina vivía en el sector nororiental de Barranca, que para inicios de los años 90 sufría la plena violencia y agudización de la pobreza. Ante el desempleo y las duras experiencias de violencia de sus vecinos, y viviéndola en carne propia, decidió en 1992 liderar junto a un grupo de 12 mujeres la iniciativa “Merquemos Juntos”. Iniciaron reuniendo cada una de a $200 pesos. Así, emprendían semanalmente camino a las tres de la mañana hacia la plaza de Torcoroma para mercar en conjunto, comprando al por mayor; rendía mucho más el dinero y así se alimentaron 12 familias por un largo tiempo. 

Del alimento que sobraba sacaron provecho, lo vendían a precio de compra a otras familias.  Más adelante, compraron granos y otros elementos del mercado. De un momento a otro ya eran 120 familias de la Comuna Nororienta las que gozaban del mercado a precio del cultivador.

Esta iniciativa liderada por doña Guillermina tomó gran fuerza, y fue así como el párroco del Señor de los Milagros, Alfonso Gómez, y el padre Francisco de Roux, en cabeza del Programa de Desarrollo y Paz del Magdalena Medio, decidieron sumarse con apoyo y asesoría.

Así, se forjó la Asociación Merquemos Juntos, con sedes en varios municipios y un edificio propio donde tienen una panadería, tienda de alimentos, salón de eventos e incluso talleres de costura. 

Ante el aumento de familias beneficiadas, fueron desnudándose otras problemáticas graves de la comunidad, entre ellas la falta de acceso a la educación de los niños y niñas. Fue así como le aplicaron sentido común al problema y a punta de bingos de 200.000 pesos que les prestó Pastoral Social y de lo que ellas mismas lograban ahorrar, empezaron a hacer créditos de entre 500 y 2.000 pesos a las personas de la comunidad, con intereses muy bajos, enseñándoles a organizar sus propias iniciativas comerciales. 

Ese ahorro fue la primera piedra de lo que se denominaría el Fondo Rotatorio, luego Economía Solidaria y finalmente el Programa de Microcréditos. Con el reconocimiento de la iniciativa en la región, doña Guillermina y sus compañeras se resistieron a permitir que los paramilitares o los guerrilleros se metieran con la Asociación; por esta razón el 4 de marzo de 2002 casi pierde la vida, cuando hombres armados la esperaron a la entrada de la misa de las cinco de la tarde para asesinarla; ese día ella había ido a misa en la madrugada, y por eso se salvó.

 

A pesar de que sufrió desplazamiento, amenazas e incluso una tentativa de homicidio, doña Guillermina se mantuvo firme y nunca dejó de ayudar a la comunidad. Cientos de hombres y mujeres que necesitaban una oportunidad para salir adelante y vivir en dignidad encontraron en el liderazgo de doña Guillermina apoyo. En su trabajo incansable por la paz y la defensa de la vida, lideró la creación de la Organización Femenina Popular, donde por años acompañó un proceso de organización, formación y movilización popular de mujeres de base, defensoras de los Derechos Humanos, quienes se propusieron reivindicar los derechos de las mujeres y defender los Derechos Humanos integrales. 

 

 

Doña Guillermina dedicó su vida al trabajo comunitario de base, a las causas justas, a la construcción de paz en su territorio y a la defensa de la vida. Hoy resaltamos la labor de esta mujer y reconocemos su liderazgo determinante de cambios favorables para la historia de Barrancabermeja y otras latitudes de Santander.

La apuesta de construcción comunitaria de doña Guillermina Hernández hoy se refleja en cientos de hombres y mujeres que creen en el trabajo articulado. Estas personas, a través de la Asociación de Desarrollo Comunitario: Merquemos Juntos, de los barrios Nororientales de Barrancabermeja, buscan avanzar en la formalización y modernización de la economía, transformando a los pueblos de la región a partir de la participación de sus pobladores y pobladoras capacitados, organizados y articulados, con las ventajas competitivas del territorio y visión regional del desarrollo.

 

Fuentes: 

Entrevista a Patricia Conde, PDPMM.

Autobiografía de Guillermina Hernández; documento interno del PDPMM. 

 

Fotografías: Programa Desarrollo y Paz del Magdalena Medio – PDPMM, Olga Torres Duarte.