La construcción del Desarrollo y Paz Territorial, con Dignidad, Participación, Solidaridad, empezó desde hace muchos años como respuesta a las durezas del conflicto armado que hicieron que la gente de Colombia empezara a buscar las formas de recomponer lo roto y construir su paz. Por eso hoy, tras 20 años de acompañamiento y aprendizaje mutuo entre pobladores e instituciones, podemos decir que somos muchos, cada vez más, los que SABEMOS CÓMO construir paz: recomenzar, cicatrizar el tejido social, buscar la forma de tramitar los conflictos y andar por un camino de respeto de los Derechos Humanos y reconciliación; en paz territorial, hacia la vida querida.

Historia

En la década de los 90, la región del Magdalena Medio colombiano era el escenario de fuertes golpes de los grupos armados en conflicto en el país: Ejército, guerrilla y las autodefensas que allí se gestaron y derivaron en el paramilitarismo. La riqueza de las tierras de esa zona, la multiculturalidad de sus gentes y el rezago en su desarrollo comparado con el de las urbes –que ha sido la constante del crecimiento desigual del país – constituían elementos propicios para que el conflicto allí tuviera asiento y se exacerbara.

Bajo esas circunstancias, las víctimas y el clamor por la paz también se concentraron. Por eso fue allí donde comenzó, en octubre de 1995, el primer Programa de Desarrollo y Paz del país: el PDP del Magdalena Medio (PDPMM), a través del Consorcio CINEP-SEAP (Centro de Investigación y Educación Popular – Sociedad Económica de Amigos del País). Para 1998, la Unión Europea dentro de su figura de cooperación internacional, empezó a aportar a este PDP, con la creación de los Laboratorios de Paz (LP), que buscaron apoyar los procesos de construcción de paz del PDPMM y crear otros diseñados con base en las necesidades y propuestas de la misma población, interesada en recomponerse de los golpes vividos y ávida de conocimiento y espacios propicios para poder ser partícipe de la construcción de su paz; en un nuevo modelo de sociedad, con mejores condiciones de vida de las comunidades, con iniciativas de inclusión socioeconómica, con organización y participación de la sociedad civil, y con fortalecimiento y reconstrucción de confianza en la institucionalidad.

Eso fue lo que los LP quisieron explorar y forjar, en sus fases que fueron avanzado por diferentes regiones, con los saldos pedagógicos de los aprendizajes en doble vía: Laboratorios de Paz: LP I, LP II y LP III; luego el programa Desarrollo Regional Paz y Estabilidad: DRPE IDRPE II, y en la actualidad el programa Nuevos Territorios de Paz, NTP;todo ello a medida que se expandían por más territorios estratégicos, y con la constitución de nuevos PDP, que al año 2015 suman 24 en el país.

Son programas que han buscado hacer paz en medio del conflicto; difundir la convicción de preservar la vida como lo primero y esencial, por encima de toda consideración; que los pobladores de zonas golpeadas no siguieran escondidos detrás de su propio miedo, recuperaran la palabra, redescubrieran las formas de tramitar sus conflictos en clave de convivencia, se organizaran y avanzaran en su formación como sujetos sociales y políticos: Con reconocimiento propio y mutuo de los roles de cada uno en la sociedad; con voz y voto en su gobierno de lo económico, lo social y lo público, y con la animosidad y preparación necesarias para ser ellos mismos gobernantes y constructores de la paz de sus territorios, cuidando la esencia y preservación de su propia territorialidad (cultura, vocación, medio ambiente etc.).

El programa Nuevos Territorios de Paz, NTP, en proceso actualmente, con fondos de la Unión Europea y la coordinación del Departamento para la Prosperidad Social, DPS, del Gobierno colombiano, empezó en 2012 en las regiones de Bajo Magdalena, Canal del Dique y Zona Costera, Guaviare y Caquetá, procesos de cambio en las siguientes líneas de resultados:

Construir capital social en las comunidades y organizaciones productivas, con el fin de estructurar una base productiva organizada. Apoyar la implementación de modelos productivos incluyentes que recojan los intereses de pequeños campesinos y hogares de bajos ingresos. Apoyo estratégico a las iniciativas promovidas.
Realizar un diagnóstico territorial participativo.Apoyar acciones para un ordenamiento territorial que responda a las necesidades y potenciales del territorio. Realizar acciones que promuevan la tenencia y acceso a la tierra de manera segura, sostenible y democrática. Apoyar el fortalecimiento institucional de las entidades locales con el mandato para tratar los temas de tierras y territorio en el país, así como promover instancias participativas para la construcción, desarrollo y aplicación de las políticas en este ámbito.
Apoyar el fortalecimiento de las capacidades de la sociedad civil local, los sectores público y privado. Facilitar el fortalecimiento de la gestión y el desempeño público de los municipios. Construir capacidades y capital social en las organizaciones de base, organizaciones comunitarias y redes sociales.
Sistematización de información territorial relevante. Gestión y difusión del Conocimiento.

Estas son llevadas a cabo a través de actividades con pobladores, diseñadas con ellos desde sus propias necesidades y territorios, operadas por 15 entidades que las coordinan y realizan en las cuatro regiones mencionadas.