Fotografía: W Radio Colombia 

El viernes 7 de septiembre se cumplen los 30 días que el presidente Iván Duque estableció para evaluar el proceso que el gobierno del presidente Juan Manuel Santos, adelantó con el ELN. Esperemos que el resultado de la evaluación, sea corregir lo que no ha funcionado y darle continuidad a lo que ayude a un proceso de diálogos y negociaciones, de una tarea que tiene poca audiencia ciudadana, es difícil, pero es necesaria y requiere ser exitosa, desde la perspectiva de quienes creemos que lo mejor es hablar, concertar y cerrar esta larga confrontación armada, que tantas heridas ha dejado en la sociedad colombiana.

El presidente Santos, lo intentó con el ELN, con más ganas que estrategia adecuada, visto a la distancia, todo empezó mal cuando el Gobierno definió que primero abriría una mesa y luego invitaría al ELN, a adelantar un proceso que no pusiera en riesgo lo que adelantaba con las FARC y su anhelo y convicción profunda, era que lo que debía adelantarse con el ELN, debía parecerse lo más posible a lo que adelantaba con las FARC: unas negociaciones acotadas y centradas en los actores de la confrontación, Gobierno y guerrillas, pero una cosa quería el gobierno y otra el ELN, el ELN prefería una dinámica donde la sociedad fuera protagónica y con una agenda abierta.

La agenda firmada el 30 de marzo de 2016, dio esperanza de que era posible que este proceso fuera hacia adelante, pero el secuestro impidió el inicio de las conversaciones, solo fue posible abrirlas en febrero de 2017 y la estrategia del gobierno fue insistir en la suspensión del secuestro y luego si pensar en proceso de participación, el ELN se resistió y pasaron los meses y nada se avanzó,  ni el gobierno logró que el ELN suspendiera el secuestro ni el ELN logró que se diera una dinámica de participación.

Unas negociaciones con tan poco apoyo ciudadano, gran incredulidad de que puedan ir hacia adelante, una inflexibilidad del ELN, para abandonar el secuestro, un gobierno exigiéndole al ELN, que suspenda el secuestro y considerando que debería dar este paso para creerle que tiene compromiso con la salida negociada, en ese pantano nada se avanzó o si se prefiere, muy poco: un cese bilateral y unas audiencias para recoger propuestas sobre participación.

Si el Gobierno del Presidente Duque, define una estrategia frente al ELN, debe primero que todo tener interés en unas negociaciones, no en una rendición. Para negociar debe tener temas que considera puede colocar en la mesa, así lo haga cuando lo considere oportuno y lo tenga en discreción como estrategia, debe sopesar con calma si le interesa un tema con participación de la sociedad, si ve esto como inviable es mejor que no abra la puerta de la salida negociada con el ELN, sin participación de la sociedad esto no es viable y debe contar con un equipo con experiencia y ojalá estable, aprendiendo del gobierno del Presidente Santos, cuatro jefes negociadores no dieron buenos resultados.

Y si el ELN, quiere que su deseo de continuidad de una mesa de diálogos y negociaciones, debe considerar si está dispuesto a dos cosas a las que se ha resistido durante años: abandono del secuestro y disposición a cese unilateral de fuego y hostilidades, con reciprocidad por parte del gobierno, si no está dispuesto a ceder en estos dos puntos, va  a ser muy difícil, por no decir imposible, que un proceso prospere con el Presidente Iván Duque.

El ELN se ha anclado en la bilateralidad, pero con un gobierno que tiene un mandato de innovar en el tratamiento las negociaciones y en cuyo interior hay posturas abiertamente en contra a la variable negociaciones, debe valorar, como relacionarse con un gobierno no tan proclive a la variable diálogos y negociaciones de manera amplia, muy seguramente tendrán interés en acotar en temas, tiempo y actores que intervienen, donde descartan por completo la presencia de Venezuela como garante, temas todos que se pueden resolver, dialogando, dialogando y dialogando y concretando, concretando y concretando.

Esta semana hemos tenido la buena noticia que el ELN decidió liberar de manera unilateral a los militares que capturó en Arauca, lo cual realizó ya y esperemos que los cuatro integrantes de la policía privados de la libertad y los dos civiles en situación de secuestro, igualmente sean liberados, con estos gestos, esperemos que sea posible una fase de encuentro directo entre el Gobierno Duque y la delegación negociadora del ELN, en los términos que las dos partes puedan acordar, con el acompañamiento de la Conferencia Episcopal Colombiana, la Misión de la ONU y los países garantes y acompañantes.

De la evaluación en que se empeñó el presidente Duque y liderada por el Alto Comisionado para la Paz, Miguel Ceballos, esperemos que salga una idea de continuidad con ajustes, esto es posible y necesario.